Horario
Educación Infantil:
Primer Ciclo - Aula de 2 años: de 9:00 a 14:15
Segundo Ciclo: de 9:00 a 14:30 horas (septiembre de 9:00 a 14:00 y junio de 9:00 a 13:00).
Educación Primaria. de 9:00 a 14:30 horas (septiembre de 9:00 a 14:00 y junio de 9:00 a 13:00).
Educación Secundaria Obligatoria (ESO). de 8:30 a 14:20 horas.
Bachillerato y Ciclos Formativos. Lunes y Martes de 8:00 a 14:45 horas. Miércoles: de 8:00 a 13:50 horas. Jueves y Viernes: de 8:00 a 13:00 horas.
Info Adicional
Nuestro Proyecto educativo propone un modelo de persona que busca configurarse con la imagen del Hombre perfecto, Jesucristo, que revela al hombre su dignidad y grandeza de hijo de Dios y le invita a vivir los valores de su Reino.
Nuestra meta es contribuir al desarrollo de la personalidad de cada alumno, persona singular, única e irrepetible, proyecto de Dios, cuyo crecimiento es tarea permanente de la labor educativa. El educador desempeña un papel decisivo en este proceso.
La persona es, desde nuestra antropología humanista, una unidad que se configura armónicamente a medida que se desarrolla su personalidad en todas sus dimensiones.
1. Dimensión cognitiva o del saber
La educación integral del alumno implica en primer lugar el desarrollo de las capacidades intelectuales y reflexivas del alumno orientadas a la adquisición personal de conocimientos y criterios que le capaciten para una madura, competente y responsable actuación en el mundo y un compromiso con la verdad que se manifiesta en su postura ante la vida.
2. Dimensión del saber hacer
Esta dimensión tecnológica hace referencia a habilidades y destrezas que en los diferentes ámbitos debe adquirir el alumno, tanto en relación al dominio de su propio cuerpo como, por otro lado, al de los instrumentos y tecnologías. No se puede obviar tampoco el dominio de las habilidades sociales que le permitan desenvolverse adecuadamente en sus relaciones humanas.
3. Dimensión estética
La capacidad para reconocer, captar y gustar de la belleza forma parte esencial de la naturaleza racional del hombre. El desarrollo de esta dimensión se cultivará por un lado en la relación con la propia persona (hábitos de higiene, presentación, modales…), por otro lado, en el contacto con la naturaleza, las obras de arte y en general, el patrimonio artístico y cultural, tanto el generado en nuestro entorno occidental como en otros contextos culturales.
4. Dimensión afectiva y volitiva
La maduración de la personalidad incluye, junto a la adquisición y asimilación de contenidos intelectuales, el logro de un conocimiento cabal de la propia realidad personal, la autoaceptación y la decisión de luchar contra los defectos de carácter, el equilibrio emocional, la rectitud de intención en la toma de decisiones y el ejercicio responsable de la capacidad de elección.
La madurez es el fruto que genera el sano ejercicio de la libertad, que hace a las personas guías y dueñas de sí, abiertas establemente hacia el bien y abiertas asimismo a los otros y capaces, tanto de dar como de darse a sí mismas, de recibir y de actuar con responsabilidad ante sí, ante los demás, ante la sociedad y ante Dios.
Una atención especial merece el logro del autodominio, que permite desarrollar en los niños y jóvenes la fortaleza necesaria para superar los obstáculos, hacer frente a los fracasos y disponer rectamente de uno mismo y de las cosas, estableciendo vínculos positivos con los demás.