Nuestra experiencia con el Colegio Sagrada Familia de Madrid ha sido profundamente negativa y, sinceramente, no lo recomendaríamos.
Durante el tiempo que nuestra hija estuvo escolarizada allí, sentimos una falta absoluta de atención a sus necesidades educativas. No se detectaron a tiempo sus dificultades ni se aplicaron los apoyos adecuados. En lugar de ofrecerle una respuesta educativa individualizada y acompañarla, la solución propuesta fue hacerla repetir curso con muy corta edad, trasladando a la menor las consecuencias de una intervención que, a nuestro juicio, llegó tarde y fue claramente insuficiente.
La comunicación con el centro fue decepcionante y tuvimos que presentar quejas en Inspección varias familias, con idéntico malestar, para que nuestras preocupaciones fueran mínimamente atendidas. Es más, resolvieron dándonos la razón.
También nos preocupa seriamente la gestión de los conflictos y de los casos de acoso escolar en Secundaria. Nuestra percepción es que no siempre se actúa con la rapidez, transparencia y firmeza que una situación de bullying exige. Una mami relató un calvario con su hija que no se lo deseo a nadie, finalmente acabó en otro colegio a unos metros de este y genial.
Por último, existe una sensación evidente de trato desigual dentro del propio centro, con determinados docentes especialmente protegidos pese a las quejas de las familias, lo que dificulta enormemente que los problemas se investiguen de forma objetiva y se adopten soluciones reales.
En definitiva, si tu hijo es perfecto, no da ruido, sin dificultades con su familia estructurada y perfecta, te irá bien. Si no es así, mejor busca otro.
Un colegio debe escuchar, detectar, apoyar y proteger a sus alumnos. Nosotros no encontramos nada de eso cuando más lo necesitábamos. Nuestra recomendación es clara: antes de matricular a un hijo aquí, valoren detenidamente otras opciones. Nosotros, desde luego, elegiríamos otro colegio.